domingo, 27 de septiembre de 2009

Y elmundo se acaba...

Frío, calor, agua, espuma, dolor,

esquinas donde refugiar la inocente perdida,

la delicada estancia donde el amor genera duros y repentinos sonidos en los que descubrir el silencio,

instantes en los que abandonar sin ser vistos… .


Cuando el viento se calle y las sombras se hagan luz,

cuando los desiertos de lugares llenos de ojos vigilantes cierren sus puertas y los segundos sean solo nuestros,

y esos sentidos entre los que nadie palpita

y esos lamentos donde todo se mueve al ritmo oculto de cualquier respiración.

Y el mundo se acaba, y la oscuridad de nuestros labios nos abraza, y el mundo se acaba, y ya no queda nada.... .

lunes, 21 de septiembre de 2009

Perdido y Herido



Tom Traubert's Blues [Four Sheets To The Wind In Copenhagen]

Tom Waits

Small Change 1976







http://www.youtube.com/watch?v=ztGvXVxn0PE




Con la voz rota y el alma descosida por unos días de contradictoria intensidad, perdido y herido, como dice Tom Waitts en "Tom Traubert's Blues", me dispuse a disolver mi vida entre alcohol y otros sedimentos en formas de pastillas. Cuando la adrenalina sucumbe a los días, y las horas se hacen de un papel inconcebiblemente delicado, cuando los ruegos vuelven a tu cabeza sin poder desestimar el diagnóstico de “locura“, de ese cuadro médico en el que se convierte la existencia tantas veces, cuando eso ocurre, lo mejor es meditar, elevar a la máxima potencia los razonamientos inesperados del corazón, y abandonarse a la noticia perdida de aquel telediario donde el presente se puso ante ti gritándote a los ojos para que rompieras con esta mentira.

Como las calles de Madrid se hacían estrechas y Carlos y los demás estaban de vacaciones, como la soledad me atenazaba hasta ahogar cada palabra y resucitar cada sentimiento de absurdo pasado, como el " no me quiere" empezaba a resultar tan grotesco que el mundo giraba y giraba con una cara de cansancio habitual, la vida decidió llevarme de retiro, me alejó de la realidad para poder sobrevivir sin las carencias que me hablaban y robaban todo lo que tenía en este mundo.

Mientras las lágrimas se distribuyeran por los días en el orden adecuado, parecía que la vida iba bien. El problema es, como dice Carlos, cuando todas se unen y forman esa gota fría que inunda el corazón con el peligro de hacerlo estallar cualquier día. Si los diques del amor están bien construidos, probablemente sea difícil que esto ocurra, pero a veces el aluvión es tan grande que los arquitectos son incapaces de preveerlo. En mi caso, la Arquitecta, ni en sus mejores sueños pensó que habría un Tsunami tan brutal en mi corazón..... Ya lo siento!!!

Así acabé ente las sombras de Gredos, junto a personas desconocidas que con la mirada perdida hablaban de tantas cosas, que con el corazón encogido sonreían a las madrugadas en el río, que con la las palabras vacías hacían un complemento ideal que no combinaba con su alma.

Llegué una tarde de Agosto calurosa y reticente. Caminé con la cabeza baja y la media sonrisa de las ocasiones vacías. El dolor era un estado divido entre angustia y rabia. Quizás esa es la fórmula entre amor y odio. Quizás es el significado oculto de las lágrimas, la traducción de la canción que nunca debí cantarle, el cuadro que tarde tras tarde la aburrió hasta despegarla de mi lado.

Y de esta forma, con esta deuda para conmigo llegué a Gredos, con esta y otras muchas, que no saldaré jamás.

Los grandes Gurús de aquel retiro, nos habían preparado una semana de escéptico calvario: juegos, danzas de la locura, profundidad en las manos, corazón en las caricias…Y trascurrieron los días y las horas, entre disfraces y teatros de la vida que representamos a la perfección hasta ser nosotros mismos. Las noches nos devolvían susurros envueltos en risas, conversaciones de pensamientos profundos, canciones, y miradas, muchas miradas que atravesaban nuestros ojos, nuestro corazón, nuestro futuro. Las palabras nos enganchaban con lazos que perdurarán con nostalgia de esas veladas y deseos de siguientes encuentros en playas o ciudades, marcos inconfundibles de nuestra realidad. Las caricias, las fragancias, los sueños y los vértigos en los que nos abandonábamos cada noche, nos fueron indicando el camino de vuelta.

Con los días entendimos, que el mágico traslado de las horas vividas tiene su efecto, tiene su espacio para siempre.

En la despedida, nos fuimos de comida. Ya éramos casi lo que somos, quizás lo que fuimos sin darnos cuenta. Paramos a repostar gasolina para nuestros estómagos en un bar cualquiera, en un pueblo cualquiera, de un lugar cercano.

Decía el cartel: “Motero para que te espero”. No éramos moteros, pero eso sonaba bien. Y nos dejamos llevar por las notas de aquella opera de Pavarotti, y de su Miss Sarajevo con Bono The Edge y Brian Eno. Inconfundible Nessus Dorma de la Callas…, no podíamos más y pedimos el cambio de tercio. ¡Por favor si esto es un garito Heavy! -dijo J entre risas…-. Y entonces, de entre las sombras, de entre bambalinas apareció la estrella de la tarde:

- ¡A ver chavales! ¿qué os pasa? ¿¿¿¿cómo habéis caído por aquí????

Se llamaba Pelikano y la pasión por su casa, por sus cosas me hizo retroceder muchos años, a los tiempos en que mis palabras surgían del estómago para vender fantasía, leyenda, dreamtime etc.…. Nos sugirió recetas de sorprendente exquisitez, recetas de “su” Gredos, recetas de días de sol y paz, amor y desconcierto, de deseo y ternura desacostumbrada.

Coldplay había tocado la noche anterior en Barcelona, y el dolor se mantuvo en estrecha conexión conmigo durante todo el día. Esto no distrajo la atención de palabra y sonrisas varias, hasta que las fotos inmortalizaran el momento. (Barcelona, Coldplay son solo palabras con las que tiemblo al repetirlas… tan solo palabras….)

Y Pelikano se apiadó de nosotros y cambio tercio. Mirándome a los ojos me dijo: - a ver si sabes lo que es esto. Para mí la canción más preciosa…- Con las primeras notas de piano mi corazón dio un vuelco. Con la primera nota de su alma ronca le dije: “Tom Waits…” tantas noches me abandoné a la melancolía y a la sinrazón con esta música…. . . Hacia más de diez años que no la escuchaba, no quise volver a hacerlo porque me atenazaba el miedo y de nuevo la soledad se inspiraba en el dibujo de los días pasados.

Alguien dijo que empezaba a hacer un poco de frío. Aunque las sonrisas seguían inundando cada minuto de nuestra comida todos sabíamos que se acababa el verano, y que la vida en forma de otoño nos esperaba a la vuelta de la esquina.

Me di cuenta de que la realidad podía transformarse con la mirada amiga de unas cuantas personas dispuestas a vaciar su corazón para llenar el tuyo. Y así pasaron las horas… y así pasan los días perdido y herido, pero con una renovada ilusión por ser lo que la vida quiera que sea y disfrutando del segundo siguiente, y luego del siguiente…. Hasta que ella me diga que aquellos ojos perdidos me miran solo a mi…. Lo que pasa es que, ahora, esa vida está enfadada conmigo, y hace ya tiempo que no me habla.

Perdido y herido… pero con mi sonrisa.

martes, 18 de agosto de 2009

Agosto




There Is An Ocean That Divides

SCOTT MATTHEW ( 2009)

El eco de esa puerta fue tan fuerte, se tornó tan brutal en mi cabeza, que rompió mi pensamiento hasta hacerlo pedazos.

Bajé cada peldaño de esa casa, que ya no es la mía, con la intención de dormir, de descansar, por fin, de tantas lágrimas y tantos kilómetros. Salí a la calle distraído, sin pensar ya en por qué si, o por qué no. Empiezo a descuidarme en los cruces demasiado a menudo, a no pensar en si debo seguir por el asfalto, o por las estrechas aceras que no me dicen nada.

Y las palabras son cada día mas inmunes a mi melancolía, incluso los hechos, ya no sólo las palabras. Empiezo a retornar a la ausencia, al no querer saber, a los vacíos tan llenos de síntomas de la rutina que ya no duelen, ni despiertan angustia.

Se nos va el verano,- pienso en voz alta- , mientras tengo absoluto desprecio por la vida con mi coche al borde de los 200.

Llega el frío. Manta y tinta helada para describir aquellos días cálidos y sofocantes de los meses estivales. Escritura esquizoide para relatar las noches y las madrugadas de un periodo de la vida cargado de indefinición. Y las calles tan vacías, buscando entre la inercia una palabra que provoque consuelo, con el miedo divido entre las infinitas sombras, navegando entre las luces de artificio que contaminan este Madrid histérico y silencioso de un Agosto autista y singular.

Se despide la sonrisa de Laura, las trágicas historias de Carlos, el otoño se nos llenará de canciones que nos hablen de cada fotografía y de esos días en los que se nos derritió la pasión, y la locura se adueñó de nuestra cotidiana personalidad.

Será momento, entonces, de recuperar los sonidos y las aprendidas lecciones de los días de piscina y soledad leída en las páginas de tantos libros perdidos, frases que en el limbo sereno se adecuen a nuestra desesperada expresión, noches de cine abrazados hasta el final de la película, para llegar a un adiós miedoso y sintomático, esquivo e inventado.

Las noches vacías de penuria envilecida por las dudas, amor, caricias clandestinas, esperanzas rotas, acaudaladas palabras donde invertimos la tentación prohibida entre sábanas vacías y palabras rotas, entre piernas y susurros, entre lamentos y abandonadas estancias donde el cuchillo se hace hermano de la sangre y el refrán inacabado se torna oscura realidad, donde escupir de rabia a la cara del dolorido presente.

¿Quién es este Scott Matthew? ¿Qué subyace y sobrevive a mi sucia y desanimada cocina tan llena de alcohol? ¿De dónde sale esta y otras músicas? ¿De dónde tantas botellas vacías? ¿De dónde la depresión cuajada de Coca Cola normalizada con Ron?

Escucharé el eco del verano abandonado y melancólico, y me sumaré a la locura de aquel que hace años dejó de ser azul, para hacernos invertidamente mayores.

No dejaré de sentir el retumbar de esa puerta vacía en mi espalda, esa que cada día se hace más profunda e infranqueable. Todavía me enfado y culmino mi desesperanza con esas palabras que no quiero oír en el quicio de la escalera, de esa escalera que ya no me lleva al cielo como tantos días en el pasado.

“Distancia” ¡qué palabra!, ¡qué hecho!, ¡qué eco de locura!, ¡qué vil mensaje de despedida leído entre líneas!. No quiero que Laura me hable de distancia, no quiero que Carlos me escupa sonidos cubiertos de Vodka con la sencilla razón de la distancia. Ya sé, este pueblo a orillas de Madrid, es muy pequeño para los dos. Es muy pequeño para vernos amanecer juntos entre ajuares de cama y cojos rumores de amor.

Forzar a la vida nunca tuvo buenas consecuencias.

Se acaba el verano y Carlos se muere, Laura se va, Olga se ha cansado de mi, Lucas no deja de llamarme… este miércoles quemaremos Madrid, él y yo, sin preguntas, sin palabras, solo quemar, y de madrugada que el camión de la basura se quede con nuestros restos, o nos incinere en otra oscura noche de calor del mes Agosto. Un verano particular. El verano en que ya no estás, el que recordaré en esos días de otoño, de manta, cola-cao y abrazos al vacío.

http://www.youtube.com/watch?v=lAbF2lE9Dnc

sábado, 25 de julio de 2009

Saxo en la noche.



Dreaming With A Broken Heart
by
John Mayer
From the Album Continuum







Ese saxo me pillo desprevenido el día que la acompañé hasta la misma puerta de su casa. Carlos me había vuelto a llamar llorando porque el amor no se le iba, y el quería dejar de tenerlo.

En realidad yo sabía que Carlos estaba muy roto por dentro, y que el único pegamento posible era solo de una marca: “ volver a estar con ella”. Quería decirle que siguiera con su vida: era un gran poeta, tenía un don para la fotografía, la pintura era otra de sus pasiones, y muchas de las chicas con las que salíamos se quedaban con la boca abierta cuando inundaba los minutos con las historias más variopintas. Decían que parecíamos hermanos, y yo siempre les dije que si, que nos parecíamos en casi todo. Él no había noche que no ligara con alguna, y yo no había noche que no ligara una buena cogorza. En definitiva, gustos similares, aficiones similares, y los dos ligábamos cada noche.

Yo soy el típico " pagafantas". Hablar, contar, sonreír, vivir, entrar en el probador de las chicas para dar mi visto bueno, y por la noches un beso en el portal y una sonrisa,que arriba te estarán esperando”... . No es que me queje, me siento muy querido. Es el Ego” que no me deja en paz.

En fin, esa noche la dejé en la puerta de su casa cuando ese saxo distraído inundó mi cabeza de recuerdos, mientras un rumor discreto salía de sus labios: “ Te quiero” “es tan fácil engancharse a una palabra tuya, a un día cualquiera a tu lado, a ti… “. -No hables, no sigas- le dije despidiéndome una noche mas. Un beso desprevenido, pensé yo, y adiós.

Caminé por la calles de un Madrid casi desconocido para mi, tatareando Dreaming with a Broken Heart de John Mayer por sus calles diferentes, con el vació de los colores, en un conmovedor blanco y negro, con las despiertas avenidas de luces opacas, como si estuvieran esperando a estallar de nuevo, como en aquellos años tan movidos de bullicio y color.

Mientras caminaba en busca de mi coche volví a recibir otro mensaje suyo en mi móvil. Me decía que el futuro se llamaba como yo, tenía mi cara, tenía mis manos, esas que en ese momento le acariciaban y que minutos más tarde terminarían haciéndole el amor. “Vuelve por favor”. No hubiera rechazado una propuesta así jamás. Y me di media vuelta, sin prisa, queriendo saborear la llamada del amor que tanto tiempo había esperado. Y ese saxo seguía ocupando un espacio infinito en mi memoria.

El deseo empezaba ahora a convertir mis pasos en latidos profundos de un corazón ansioso por encontrarla. ¡Ese maldito portal! exclamé perdido en la inconsistencia de la noche, y ese saxo que martilleaba mi cabeza sin dejarme concentrar, haciéndome perder el sentido de la orientación hacia su casa. Y yo con mi canción, Dreaming with a Broken Heart, con el solo de guitarra que siempre hubiera soñado hacer a su lado, mientras sus ojos recibían los cristalinos colores de unas lagrimas emocionadas.

Sentí que mis pasos no trazaban la correcta dirección, y que la distancia se me hacía demasiado infinita, demasiado confusa, quizás, llevaba demasiado tiempo sin dar los pasos adecuados en la dirección correcta.

Paré. Respiré con la profundidad de las grandes ocasiones. Distraje los recuerdos, las canciones y las dudas. Me abandoné a la idea de una noche de pasión desmedida, y levanté la mirada hacia un horizonte delicado y a la vez lleno de fugacidad.

Carlos me mando su noveno mensaje. Se acababa de enamorar otra vez. La quinta de la noche. Y mientras yo, la buscaba en la oscuridad de las horas.

Entré al fin en su portal, con las prisas de un nervioso adolescente el día de su primera cita. No di la luz, las escaleras tenían un olor extraño, pensé. Entonces alguien la pulsó, unos pisos más arriba y conseguí ponerme en pie para coger el ascensor. Y otro mensaje, sería Carlos, - ¡ya lo miraré, joder!-. Marqué el 7, y se puso en marcha uno de esos ascensores de madera en el que uno sube pisos, y a la vez viaja a través del tiempo. En esos en los que uno sabe que en siete pisos puede leer completo el periódico del día minutos antes de llegar al destino.. “Leeré ese mensaje mientras tanto” –me dije- : “Mi amor ha sido maravilloso. Ojalá en el futuro, tus manos dejen de ser virtuales. Te quiero. Un beso. Hasta pronto”

El ascensor se paró en el quinto. Una pareja con un saxo se metió a presión en aquel reducido cubículo. Su aparente estado de embriaguez, no les detuvo ante mi presencia. - ¿No va “pabajo”?- balbuceó el chico con aspecto de perriflautico. – Sí, -le respondí- , lo que pasa es que toma impulso.-

Y aquel saxo en manos de la embriaguez me alejó de su casa y a la postre también de su vida.

La noche, mis pasos, canturreando “ Cuando sueñas con un corazón roto” … John Mayer… y su recuerdo.

viernes, 17 de julio de 2009

Copenhagen





Un dia en el Mundo
2008
Vetusta Morla










Jamás pensé en ir a Copenhagen. De hecho, esta ciudad no esta en mi mente habitualmente como tantas otras que residen en la memoria desde hace años. No diré ninguna para no mediatizar los recuerdos o las ilusiones, y ademas, no me apetece saber si alguna vez hable de algunas de ellas en voz alta o no, pero las ciudades existen en mi imaginación y recorro sus calles con el poderoso sentido de la abstracción y la memoria inventada, como tantas otras realidades con las que convivo.


El caso es que un grupo con nombre de peluche animado en la historia interminable ( Vetusta Morla) me recordó que sería un día especial, ambiguo, casi irreal y que viajaría por las calles de este solitario estadio como si las horas fueran minutos y los pasos flotaran sin descanso por la desconocida ciudad. Copenhagen se adueño de mis ilusiones y de mis motivos en el recorrido por su vida y sus calles.

Desde las 11 de la noche, Antony and the Jhonsons retumbaba en mi memoria con un brillo singular que dejaba solos de piano, claros de voz, sombras y diluvio en los que desaparecer distraído para volver a pensarte, para volver a saberte, perdida, solitaria, vacía, sabiendo que el viento rozaría tu cara sin descanso hasta que la noche cubriera de nuevo de ideas el difícil ejercicio de recordar.

Apenas habían pasado unas horas de ese mágico espectáculo en el que naufragué hasta morir, morir y volver a vivir. Apenas unas horas en las que de manera ambigua y sentimentalmente informal, miré hacia un lado y note tu ausencia, pero seguí caminando… .

A veces el viento sopla tan fuerte que lleva mis frases incompletas hasta el rincón perdido de tu corazón, a veces, los días son simplemente minutos donde abandonarme inquieto esperando tus palabras.

Como habitualmente estas no llegan, sugerí a LA pasear por las casi desiertas calles alrededor de la Plaza de Carruajes, saboreando el aroma de Bonano, La Potente, escondidos tras el Berlín Cabaret, dulcificando las palabras con el aroma de las fresas y el vodka, con las muecas olvidadas que la música nos propuso.

Y así, entre manos y sonidos, la noche nos distrajo hasta llevarnos a los suburbios del corazón… .

Pero despues de horas y horas Copenhague seguía dando vueltas a mi escuálida sensación de perdida, a mi sentido de la ausencia… Muy juntos, despacio, despacio, el baile sin final



"...Llueve en el canal, la corriente enseña el camino hacia el mar
Todos duermen ya…
Dejarse llevar suena demasiado bien
Jugar al azar
Nunca saber donde puedes terminar o empezar ..."



Los días pasaban delgados al amanecer y se cobijaban en el resquicio de mi despertar en busca de palabras, de sentidos, de respuestas a las preguntas de la noche. Y yo, con mi disfraz de mortecino singular, asombrado cada dia por mi acomodada tristeza, intuí entre sonrisas que el de mañana sería un mágico día de luz y sabor.

Al amanecer su mirada iluminó la habitación. La resaca de un olor distinto me propuso indiferencia, la distancia de sus manos se adueñó de mis tentaciones, y la soñé discretamente, como cada mañana, asolado por la ausencia, enriquecido por el adiós.

Sabía que el agua, el calor y el aroma de su pelo, inundarían el día como por arte de magia, y sucumbiría una vez mas a los prodigios perdidos de las palabras. Y entonces Bebe, se adueño de mi memoria y de sus palabras…


"...Yo soy una montaña rusa que sube que baja
que ríe, que calla, confusa, me dejo de llevá llevá
por lo que los días me quieran mostrar…"


Y así, pasaron las horas de este nuevo dia, entre risas, caricias y juegos de indudable erotismo en medio de las calles vacías de un Copenhagen casi imaginario. Despacio, lentamente, bailamos ( despacio, despacio…) hasta que un nuevo amanecer nos susurro motivos donde distraer nuestro futuro. Un mañana cargado de dudas, encuentros clandestinos, azares perdidos, y tentaciones prohibidas que ayer eran obligatoria sensación de angustia y hoy se limitan a ser olores y sabores de amor. Despacio, lento, quizás muy despacio, como me susurra al oído cada día….

La vida sigue. LA me ha llamado, quizás salgamos hoy, quizás ella también tenga su oportunidad, quizás incluso yo la tenga, aunque ahora no la vea, aunque mis ojos sólo sepan mirar en esa dirección, hoy, ahora, en este preciso instante.

Y el tiempo se volverá a parar, y la vida volverá a suceder… en Copenhagen, en Florencia, en Dubrovnik, o quien sabe, si en cualquier rincón escondido de otra vieja ciudad de mi imaginación…

viernes, 3 de julio de 2009

Tetro


Tetro (2009)

Directed by Francis Ford Coppola. With Vincent Gallo, Maribel Verdú, Alden Ehrenreich.

"El chico de la moto reina", rezaba en las paredes la mejor de las frases de aquella película de Coppola La ley de la calle… En esta ocasión "no dejes que se rompa la soga que me ata a tu alma" es el inicio de una historia rota, de amor y dolor, que se dibuja por las calles de un Buenos Aires en blanco y negro, el mismo color dividido que en aquella película, el mismo desarraigo, la misma profundidad, un nombre singular: Tetro.

Un atormentado escritor que huye de si mismo se encuentra de repente ante una realidad que no esperaba, la propia. Ocultos entre las profundas miradas y las sombras asustadas, se enfrentan estos personajes a un mundo de inexplicable moral.

Pensaba cuantas veces me he encontrado yo con ella, con esa misma, con sus ojos clavados en mi, en mi delicada conciencia, distraída, revuelta en si, atormentándome. Y cuantas veces he visto después, como alguno de mis hijos asomaba su cabeza por encima de mi teclado, y se redimían pensando aquello de “… que importante es mi padre. No le molestes esta noche, está escribiendo… ”. Y cuantas veces me gustaría haberles dicho, haberme sentado ante ellos, ante mi, para hablarles de lo inacabado e infeliz que me siento ante tantas palabras sin destinatario, ante tantos vacíos, ante tanto fracaso vivido….

Hasta hace bien poco, esto no era así. Conseguía sentirme capaz. Ella me susurraba al oído pensamientos no escritos. La presencia de aquellos labios leyendo mis palabras me hacia sentir importante. Ella no lo sabe, pero su cara se reflejaba en el cristal de mi ventana, y yo la soñaba, noche y día, cada instante. Me he dado cuenta con los años, que ella no sabe nada de cuanto la quise, ni se imagina las largas noches de alcohol y otras hierbas subido al balcón de la felicidad, hablándole al mundo de ella, de su pausa, de su risa, de sus noches vacías soñándome, de su clara presencia queriendo perder para que yo ganara. Y miraba de reojo a nuestros hijos, cuatro, y su delicado aroma, y su apuesta por mis sueños, por mi felicidad, mientras su vida se aparcaba sin que mis manos la empujaran a vivirla. Sí, mis manos, las que escriben, las que no la dejaron volar.

Ahora es tarde para soñar…”, decía Tetro, “…ahora ya no soy, y nadie va a saber si quiero ser”. Y me vuelvo en esas noches calientes a el barrio de La Boca, en esos pasos difíciles, desacostumbrados por la vida, con las calles escuálidas, y el futuro mintiendo, vagando desnudo de ti, y me acostumbro a olvidarte.

Quizás yo tampoco soy. Quizás ya ni siquiera este. Sin embargo mis palabras en esas noches sedientas de ti, me vienen a la memoria, que distraída juega con los colores, y los reduce a los blancos muy blancos y negros muy negros, como hace el maestro en su película.

No importa ya la pérdida, ni siquiera los pasos escondidos que me quedan todavía por dar en esas calles sin nombre, donde los sonidos se vuelven sombras y las pisadas son palabras desechas por un periodo que se estanca y se diluye ahora en mi memoria.

No importa si dije o escribí, si hable o me leíste algún día, o si a escondidas lo sigues haciendo sin mas sentido que tu boca cerrada a la esperanza. No importa si rompiste la soga que me unía a tu alma, pues la calle esta vacía, y otras palabras están empezando a borrar el nombre que en aquellas noches vencidas, distraída, pronunciabas.

Y me dice “quiero compartir contigo mi alegría” y me detengo con una sonrisa, y mi vida se dispara por un instante y... ya. El tango sigue, el amor se va, el dolor se queda, para que ya nada sea igual.

Soplo la cara de mis sueños, beso la estampa de mi vida, y me inclinó una vez mas, ante su dulce recuerdo.

Buenas noches mis hijos, delicados y audaces, coraje de vivir, reflejos de mi vida.

Soy Carlos, creo que esta es mi historia, aunque en realidad nunca supe quien fui, ni siquiera si al menos, tuve alguna vez, una historia. Viví en La Boca, conocí al Tetro, y ahora me duermo sin mas sueños que mis manos sigan teniendo palabras.

viernes, 19 de junio de 2009

Campanilla







Hablar de Pete Yorn es constatar que los cuentos de hadas existen… .


Pete Yorn. Musicforthemorningafter. Columbia Records. 27 Marzo 2001


Conoci a Pete Yorn por casualidad. Me encontré con sus canciones una noche cualquiera, en uno de esos vacíos existenciales tan frecuentes últimamente, tan tediosos y aburridos de los que no consigo escapar.

Just Another o Life on a Chain me producen ausencia de melancolía, ilusión, una dosis de sintonía en el tedio que es a veces la vida.

Me sorprendió que esa tarde no hubiera bebido ni una copa todavía, ni siquiera había tenido intención de ir a ver a mi proveedor habitual. Estaba cansado de todo y comencé a releer los mensajes almacenados en mi móvil. Pasaba horas leyéndolos una y otra vez, buscando las palabras precisas que me sacaran de esta penuria dividida por algunas luces y muchas sombras cuando me vino a la memoria que esa misma tarde Campanilla había rondado por mi ventana.

Siempre es una sorpresa que ella aparezca y últimamente cuando ya no la esperas, cuando el tiempo ha curado algunas cicatrices, su magia inunda mi corazón hasta hacerlo estallar. Se agazapa detrás de las palabras y me susurra una dulzura al oído que hace que pegues todos tus sentidos al auricular. Siempre esperas que algún eco consiga el efecto milagroso de hacerte escuchar mil veces su delicado mensaje. Pero eso ya no ocurre, antes quizás si, pero eso es otra historia.

Campanilla quería verme. Probablemente echaba de menos el roce de mis palabras, la sonrisa discreta de mis ojos, la sensación mágica que nos produce la simple caricia de los labios. Pretendía que voláramos, quizas, al “nunca jamás “ y yo, consciente de que la vida es un suspiro, sabía que no me negaría ¡nunca, jamás!

Mi sicóloga me reñirá como es normal -pensé de inicio-,y no será la única, pero a mi la vida se me escapa en un segundo y no desaprovecharé los minutos, ni las horas, diciendo No por la salud, el bienestar futuro, o porque la magia no este bien vista a estas edades.

Así que me dispuse a preparar el encuentro sin hacerlo. A pensar en ella sin pensarla, a quererla sin que ella lo supiera. Sabia que mis ojos no la engañarían, que mis manos le hablarían de mi, y que mis palabras no serian mas las palabras.

Y así pasaron los días... .

La tarde que me vi con ella la luz le inundaba todo el cuerpo. Siempre tuvo un halo que la protegía y yo soñaba con ese destello mágico, como algo especial que solo yo alcanzaba a ver.

Había tenido que cambiarme de ropa, y estaba con los pantalones de jugar al futbol, la camiseta sin mangas, y el corazón tatuado en el brazo izquierdo. Un tipo, sin duda, para enamorarse….

Ella como siempre, como siempre.

Nos abrazamos entonces. Primero a lo lejos, con la mirada, con el caminar pausado, guardando la compostura, y mas tarde, como si la vida se fuera a acabar en ese instante. Nuestros cuerpos fueron solo uno, nuestro espíritu, estoy seguro que también.

A veces no se sabe porque se dice – y la vida se detuvo por un instante...- pero yo si lo se, porque esa tarde todo se detuvo, y no fue solo un instante. El olor reconocido de su pelo, su cuerpo, el roce de su piel, los suspiros interminables, la respiración incontenida. Los ojos del mundo se detuvieron en nosotros. Fue un abrazo que duró toda una vida. Yo aun no he podido separarme de el.

El partido fue el típico de padres contra hijos. Yo jugué con los hijos. Me sentí muy orgulloso de jugar con RR. No se cuantas veces podré hacerlo. Fue una sensación de pureza indescriptible.

Un ojo siempre perseguía el balón, el otro en la grada, con Campanilla. Yo quería buscarla con la mirada, pero ella desaparecía, volaba de un lugar a otro, interrumpía su vuelo con la nostálgica mirada de los días perdidos.

– No te haré daño- dijo ella,

y el calor se entretuvo en mi cuerpo toda la noche.

- Hoy es hoy. Mañana ya no estaré. Pasado quizás vuelva, y ahora deberías irte, pero no quiero que lo hagas, quiero retenerte conmigo toda la noche ¿que harás?

- Besar tu delicada figura, abandonarme al abismo de tu cuerpo, volar contigo, ¡volar!.

Ella me sumergió entre las nubes, a veces entre sollozos, a veces entre sonrisas escondidas que hacia tiempo no degustaba. El sabor de su boca todavía me produce temblores cuando mis ojos se cierran, el olor de su piel permanece intacto en mi cuerpo y sus palabras me acompañan día y noche.

Pero el tiempo se agotaba, y la luz empezaba a inundar mi habitación. Pete Yorn resonaba en mi cabeza todavía con Strange Condition, y me di cuenta que la vida tenía que empezar de nuevo.

Al abrir los ojos esa mañana, mi cama estaba vacía, y mi vida debía continuar. Esboce una sonrisa y me dispuse a vivir. GR a levantarse, RR los exámenes…, hoy es el último hijo, hoy se acaba tu pesadilla me dije… . Y quizás comience tu sueño, uno como el mío, ojala sea como el mío… .


miércoles, 17 de junio de 2009

Resignación

Esa mesa vacía donde abandonar las pesadillas del insostenible lunes se mecía al compás de la ilustre sonrisa de LM. La brisa inquieta aprendía de sus palabras los trucos necesarios para revolver en los recuerdos de los dispuestos comensales del otro lado de la calle.

-¿Que mas quieres?, no hay nada más…dijo. ¡Resignación!….

Y así acallamos los rumores que se disputaban este o aquel lugar en el día. No cabe duda que el dinero es el despertador que suena cada mañana, el que me mira y me define como audaz mensajero de una incompleta pero teñida realidad.

El sabor de los días se me queda pequeño, pero me los fumo uno tras otro sin esperar mas que la vil contaminación que en mi corazón produce este veneno. Ya se que enfermare con tanto tabaco, con tanto alcohol, con tantas drogas de amargo sabor y dilatado dolor, pero ¿que mas puedo hacer sino beberme estos días de penuria y silogismos incontenibles?

-¿Una excusa para partir hacia donde nunca quisimos ir quizás? Replico LM.

- El motivo para cumplir este u otro sueño escondido en la recamara del olvido, le dije yo.

Seguro que el vértigo se acomodaría en mi cuerpo sin voltear mi corazón y sin embargo no doy el paso definitivo, no salto por ese puto puente de solitario recorrido.

La sabiduría no es mi fuerte, sigo actuando con el estomago vacío, con las sensaciones que recrudecen mis entrañas, y me convierto en un loco ausente y vulgar que recorre la noche con palabras que ya no dicen nada.

LM, ha retenido las suyas hace tiempo. Recurre a sus mensajes como compañía y advierte confusión en las mías. Quizás hace rato que solo hablo para mi, me olvidé de que la copa era repartida por criterios de especial acercamiento, por sonidos conocidos que pudieran recordarnos imágenes de lo ocurrido hasta el día de hoy. Quizás en otro momento, quizás el tiempo perdido no se recupera jamás y ¿ para que luchar contra lo que no es mas? De nuevo resignación. Y en mi boca dispersas señales de amargura revoloteando por el miedo a no decir mas nada.

Los poetas malditos, la poesía atormentada y fugaz de Pizarnik. ¿No parece increíble que los dos hubiéramos leído a Pizarnik? ¿Cuantos somos? Creo que mi soledad debería tener alas… Y la música que abarrota mis pensamientos ahora también. Creo que la melancolía es una desmedida sinrazón que luce a la orilla de mis palabras, y de pronto le entrego lo que soy, y de pronto me erijo como mensajero de su silencioso rumor.

- Debería hacer la compra, pago y nos vamos.

Cada uno hacia una punta diferente de este Madrid, provocador de mudas conversaciones donde acariciar la vida y despertar entre cartones después de una noche de aditivos que especularon con los pensamientos y que resaltaron, hoy mas que nunca, el decadente pisar por sus calles.

- ¿Que dirían aquellos poetas de nosotros LM? ¿Con que nos vomitarían después de esta vacía conversación donde los pronombres y los espacios vacíos han sido cartel de primera?
- Y que mas da ahora, replico LM con la contundencia que yo hasta entonces desconocía. Que mas da ya, ¿acaso se quedaron para vernos? ¿Acaso quisieron saber que vomitaríamos nosotros? Solo me dan asco esos mitos que creyeron que había algo mas, y no supieron resignarse para seguir viviendo.

Volvimos la vista cada uno en dirección contraria al otro, y resignados, desaparecimos.

miércoles, 10 de junio de 2009

Kartas desde el limbo

Me siento en mi mesa vacía de palabras y llena de vasos cansados, donde ridículos espacios limpios ayudan a colocar mis sentidos como una linea continua donde se dispersa la noche, mas allá de las sombras, donde la quietud delira sin sentido.

Insinúo entonces, tatarear una canción inconsciente y perdida en la memoria hace ya algún tiempo mientras el viento distrae cada letra que mastico en mi teclado. La lluvia disipa este atardecer soleado y loco de primavera. La luz esta desapareciendo de mi horizonte. El efecto es instantáneo. Mi cerebro no esta sólo.

Me hablan ahora las luces que ausentes se encienden a lo largo de las calles vacías. Huele a primavera escondida, a gente huyendo de la vida, a tardes de penuria y pensamientos ambiguos con los que enfrentar un mañana distinto, un Lunes cualquiera.

La lluvia sigue manejando el distraído caminar de los ausentes.

Asomo mis palabras al agresivo discurrir de este dia perdido por la inquieta y estudiada sensación de orden . La condena de las horas se dibuja en las miles de caras perdidas con las que la vida se nutre. Me confunde la sonrisa disimulada que atraviesa cada calle, cada estrecha acera por la que caminan sin motivo los aspirantes a personas.


El viento ahora es implacable. Grita y agita sus brazos hasta hacer temblar al olvido. Atemoriza y avisa de una realidad que vacía sobrevive a los dias, a la soledad que volverá a recoger sus frutos, un lunes cualquiera, en este domingo sin luz.

Y ahora el silencio, ese que vuelve a ocultarnos el bochornoso contenido donde reflejamos la esperpéntica sintonía , el olor a tierra mojada, el tormento en forma de luz que provoca e ilusiona la perdida soledad sobre cartas distraídas hoy, en un limbo de ausente bagaje.

Recoger entonces las notas oscuras, y dividir el silencio, acurrucando cada letra entre las palabras para dormir sin motivos, en el discreto regazo que la solitaria vida ofrece esta noche.

Abandonar pues la locura por un instante y replicar las palabras una y otra vez como soñadas espinas que mañana volverán a nacer.

Y de repente un Blog, ánimo de hablar sin nadie, añadiendo a la vida a todos, con el humilde respeto que siento por las palabras seguidas, por la ignorancia contenida, por las sensaciones ambiguas que produce desnudarse.

Terapia, quizás desahogo, quizás comunicación.

Salir , con las manos perdidas de tinta imaginaria, maldiciendo a la vida, para reflexionar en silencio como cada día, suplicar su perdón por ser tan necio con su dilatada experiencia, por ser ese personaje estúpido que la odia, que la ama, que la vive… .

Escupir ahora las letras, y colocarlas a los pies de tantos ojos, sentado a la orilla de esta dama blanca que me obliga discreta a no encender la cerilla de mi memoria, la luz que distorsiona e induce una noche mas a caminar descalzo por los cristales de la soledad, la estricta y diminuta razón por la que me encuentras aquí, persiguiendo sombras, luces, y sombras.

Sueños sin sentido… .